
Por medio de una investigación general aplicando un cuestionario me di cuenta que un 30% de mis alumnos no tienen el servicio de internet en casa por lo que se limitan a ir a cafés únicamente cuando necesitan indagar sobre algún tema o hacer una tarea, limitándose su uso como reservorio, en el otro 70% comparten los dos aspectos, para buscar información y también como un espacio social de comunicación en lo que lo más frecuente es el meseenger y la consulta de videos en youtube, desafortunadamente me doy cuenta que en su mayoría el internet es más utilizado para diversión y para socializar que para profundizar conocimientos, la mayoría de mis alumnos pertenecen a grupos donde intercambian gustos, fotos e información personal.
Para obligar a los alumnos a que desarrollen más habilidades en el internet y profundicen en el tema les pido trípticos, folletos y un proyecto de investigación que van desarrollando durante dos meses con ciertos lineamientos donde se requieren imágenes adecuadas e información reciente. Los saberes se comparten entre iguales ya que se reúnen en equipo y comentan sus dudas y se apoyan para mejorar el trabajo y volver a entregarlo.

Es gratificante y me llena de felicidad vivir con pasión y alegría la docencia, y ser un profesionista sin ataduras, que por convicción ha encontrado la paz y el camino para ayudar desinteresadamente.
Mi confrontación con la docencia
Mi encuentro con la docencia fue fortuito, ya que por recomendación me encontré con la oportunidad de trabajar dando clases en el Colegio de Bachilleres, cuando estaba haciendo mi tesis en una dependencia de control de calidad de medicamentos del IMSS, mi profesión de origen es Química farmacéutica bióloga, que se convirtió con el tiempo en mi pasión, pero también en una obsesión porque mi gran sueño era trabajar en un laboratorio diseñando y elaborando medicamentos, por lo mismo durante algunos años me sentí frustrada, porque la docencia no era mi prioridad y sobre todo al enfrentarme a cinco grupos de primero y segundo semestre en donde se encontraban cincuenta adolescentes que a veces se me salían de control.
Después de dos semestres dando clases en el colegio de bachilleres me titule y empecé a buscar trabajo en laboratorios, pero las condiciones no se dieron para que ya entrara a la industria y un año después me case y las cosas cambiaron, yo seguí dando clases por la comodidad en el horario, la cercanía de mi domicilio y sobre todo por dedicarle más tiempo a mis hijos.
Después de ocho años en la docencia Dios me dio un regalo maravilloso, dar clases en la capacitación de laboratorista químico donde las materias se relacionaban mucho más con mi profesión, y a partir de ese momento mi vida cambio.
Actualmente me siento motivada y totalmente comprometida con la docencia, por que ahora veo a los alumnos como una oportunidad para ayudar a la humanidad, me he puesto a estudiar libros de psicología y tengo un diplomado en grafología lo que me ayuda a entenderlos, escucharlos y darles un consejo cuando me lo piden, también creo que al ser profesor de la educación media superior estoy más conciente del rumbo que lleva el país en cuanto a la educación y a los valores de los adolescentes.
Mi mayor satisfacción en la docencia ha sido y será egresar adolescentes emprendedores que no se limiten y que luchen por conseguir lo que quieren de manera honesta, pero también que logren ser felices y disfrutar sus logros.
Lo que es triste o insatisfactorio es ver adolescentes frustrados y desorientados que no se dejan ayudar, que son conformistas y que no tienen un objetivo claro en la vida que a pesar de apoyarlos y tratar de motivarlos para que cambien su rumbo no lo he logrado.
Mi encuentro con la docencia fue fortuito, ya que por recomendación me encontré con la oportunidad de trabajar dando clases en el Colegio de Bachilleres, cuando estaba haciendo mi tesis en una dependencia de control de calidad de medicamentos del IMSS, mi profesión de origen es Química farmacéutica bióloga, que se convirtió con el tiempo en mi pasión, pero también en una obsesión porque mi gran sueño era trabajar en un laboratorio diseñando y elaborando medicamentos, por lo mismo durante algunos años me sentí frustrada, porque la docencia no era mi prioridad y sobre todo al enfrentarme a cinco grupos de primero y segundo semestre en donde se encontraban cincuenta adolescentes que a veces se me salían de control.
Después de dos semestres dando clases en el colegio de bachilleres me titule y empecé a buscar trabajo en laboratorios, pero las condiciones no se dieron para que ya entrara a la industria y un año después me case y las cosas cambiaron, yo seguí dando clases por la comodidad en el horario, la cercanía de mi domicilio y sobre todo por dedicarle más tiempo a mis hijos.
Después de ocho años en la docencia Dios me dio un regalo maravilloso, dar clases en la capacitación de laboratorista químico donde las materias se relacionaban mucho más con mi profesión, y a partir de ese momento mi vida cambio.
Actualmente me siento motivada y totalmente comprometida con la docencia, por que ahora veo a los alumnos como una oportunidad para ayudar a la humanidad, me he puesto a estudiar libros de psicología y tengo un diplomado en grafología lo que me ayuda a entenderlos, escucharlos y darles un consejo cuando me lo piden, también creo que al ser profesor de la educación media superior estoy más conciente del rumbo que lleva el país en cuanto a la educación y a los valores de los adolescentes.
Mi mayor satisfacción en la docencia ha sido y será egresar adolescentes emprendedores que no se limiten y que luchen por conseguir lo que quieren de manera honesta, pero también que logren ser felices y disfrutar sus logros.
Lo que es triste o insatisfactorio es ver adolescentes frustrados y desorientados que no se dejan ayudar, que son conformistas y que no tienen un objetivo claro en la vida que a pesar de apoyarlos y tratar de motivarlos para que cambien su rumbo no lo he logrado.